Toxo y Méndez, entre los atracadores: el “pensionazo” reducirá la cuantía de las pensiones en un 20%

Según los primeros cálculos de los analistas elevar a los 67 la edad legal de jubilación y ampliar a 25 años el periodo de cálculo supondrán en conjunto un recorte del 20% en las pensiones.

Kaos. Laboral y Economía | Expansión / El confidencial | 28-1-2011 a las 8:54

Una reforma que reducirá la cuantía de las pensiones en torno al 20%

Expansión.com

Los sindicatos han pasado página. A pesar de que las centrales han venido calificando la medida del Gobierno de retrasar la edad de jubilación como una “ofrenda a los mercados” a todas luces “injusta e innecesaria”, finalmente han dado su brazo a torcer al apalabrar un “principio de acuerdo”, según anunció ayer triunfante el Gobierno, para reformar el sistema público.

Aún se desconoce la letra pequeña de este acuerdo, pero las dos medidas que ya están atadas –elevar a los 67 la edad legal de retiro y ampliar el periodo de referencia para calcular la pensión– supondrán en conjunto un recorte medio de las futuras prestaciones del entorno del 20%, según los primeros cálculos de los analistas.

La primera dentellada viene por la vía de subir de 15 a 25 años el periodo de referencia para calcular la pensión. Eso es así porque, habitualmente, un trabajador acumula el mejor salario en los últimos años de su vida. Al ampliarse esa horquilla, se incorporan ejercicios con bases más pequeñas, lo que presiona a la baja la pensión. Diego Valero, profesor de la Universidad de Barcelona, estima que cuando entre de lleno esta novedad –que se implantará gradualmente a partir de 2016 ó 2018– las prestaciones perderán de media un 10,7%, aunque matiza que el recorte exacto dependerá de la carrera profesional de cada uno.

Así, para una pensión media de 887,6 euros al mes, la bajada será de 94,9 euros mensuales, más de 1.100 euros en un solo año. Por contra, la Seguridad Social ahorrará con la medida dos puntos del PIB, según se desprende de los cálculos que envió el propio Ejecutivo a Bruselas a principios del pasado año.

El segundo ingrediente estrella de esta reforma, la jubilación a los 67 (de la que sólo se podrán librar los trabajadores que demuestren tener 38,5 años cotizados), también tendrá un impacto importante. Gracias al retraso en dos años de la edad de retiro, las arcas públicas ahorrarán dos puntos de PIB, pero la peor parte se la lleva el trabajador, que verá reducida su pensión entre el 12% y el 15% de media, según los autores de un estudio realizado conjuntamente por la Universidad de Extremadura y la de Valencia premiado por la Fundación Edad & Vida y Vida Caixa.

En conjunto, las dos medidas citadas se traducen en un recorte del 22,7% de las pensiones, una cifra algo inferior a la que llegan los profesores del IESE Díaz-Giménez y Díaz-Saavedra cuyos cálculos, por cierto, citó el histórico sindicalista de UGT José María Zufien en La Factoría.

Para estos economistas, aumentar la base reguladora hasta los 20 años (la que sirve para calcular la cuantía de las pensiones) reduciría la prestación media un 6%. Éste fue el primer escenario que barajó el Gobierno, pero finalmente la franja se ha subido a los 25 años, lo que equivaldría a una reducción del entorno del 8%. A la vez, según estos economistas, al retrasar dos años la edad legal de jubilación se estaría hablando de un ajuste equivalente a otro 10% adicional. En total, apuntan a un recorte del 26% de las pagas, sin tener en cuenta posibles efectos correctores que suavicen su impacto.

Con este apretón de tuercas el Gobierno espera poder ahorrar cuatro puntos de PIB a partir de 2030 (40.000 millones). De este modo, el gasto en pensiones, que está previsto que se sitúe en el entorno del 16% hacia 2050, se conseguiría mantener en el 12%. Actualmente, supera el 9% del PIB.

La reforma de la que todos renegaron ante los micrófonos

13 de febrero de 2010. La vicepresidenta Salgado aclara a la opinion pública que “ampliar el periodo de cotización para el cálculo de la pensión no es ni va a ser una propuesta del Gobierno”. Salía así al paso de las críticas vertidas sobre la “ambiciosa” reforma que el Ejecutivo prometió a Bruselas.

18 de diciembre. Los secretarios generales de CCOO y UGT, Fernández Toxo y Cándido Méndez, alertan de que el conflicto social se “recrudecerá” si el Gobierno sigue adelante con la intención de elevar la edad de jubilación a los 67 años, tal y como había señalado Zapatero un día antes.

18 de febrero de 2011. Los sindicatos insisten en que la ampliación de la edad de retiro es una “línea roja” en las negociaciones. Toxo señala que Zapatero “tiene en sus manos evitar una nueva huelga general”. “Es una medida injusta e innecesaria”, apunta. Y acto seguido añade que la jubilación a los 67 es “una ofrenda a los mercados”.

5 de enero. “No tenemos ninguna intención de convocar una huelga general”, admitía el secretario general de UGT de Catalunya, Josep Maria Álvarez. “Pero si el Gobierno busca la confrontación, entonces tendremos que estudiarlo”.

La letra pequeña

La mitad de los trabajadores afiliados a un sindicato tiene más de 50 años; no les afectará la jubilación a los 67.

Las centrales podrían justificar así una reforma incómoda para sus bases.


LA MEDIA DE AÑOS COTIZADOS AHORA ES DE 35,7 AÑOSLas pensiones se recortarán más de un 20% con el aval de los sindicatos

Si el sistema de pensiones fuera un juego de suma cero, no hay duda de que con la reforma pactada entre sindicatos, empresarios y Gobierno todos ganan. El Ejecutivo, porque logra la paz social a cuatro meses de las elecciones autonómicas y locales, y, de paso, pone en valor el marchamo de gobierno reformista que tanto le gusta ahora a Zapatero. Los sindicatos, porque toman oxígeno tras el discreto éxito del 29-S (haciendo bueno el viejo axioma de que quien no negocia el conflicto social, no existe). Y los empresarios porque vuelven a pintar algo tras dos años arrinconados por el bochornoso espectáculo de su ex presidente, Gerardo Díaz Ferrán.

Pero la realidad es que el sistema de pensiones no es un juego de suma cero, y si se reforma es, precisamente, para ahorrar. Y parece lógico pensar que alguien sufrirá los rigores de la reforma. El secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, habló en su día (hace apenas unas semanas) de que prolongar la edad de jubilación y ampliar el periodo de cómputo para calcular la cuantía de la pensiones supondría un recorte del 25%.

El cálculo estaba basado en un estudio publicado por los profesores Díaz-Giménez yDíaz-Saavedra citado por el sindicalista José María Zufiaur en la revista La Factoría, donde puede leerse que aumentar la base reguladora hasta los 20 años  (la que sirve para calcular la cuantía de las pensiones) reduciría la prestación media un 6%.

Si en su lugar se opta por tener en cuenta toda la vida laboral (es probable que se quede en 25 años), el recorte sería de otro 10%, y si se retrasa dos años la edad legal de jubilación (como se ha pactado) se estaría hablando de un ajuste equivalente a otro 10% adicional. En total, un 26%, que es lo que se recortarían las pensiones si se hubiera aprobado la reforma en su formulación más ambiciosa. Es decir, sin elementos correctores que suavicen sus efectos, y, lógicamente, al final del periodo transitorio (¿2027?), cuando esté plenamente operativa.

Los sindicatos, como se sabe, han logrado suavizar ese recorte, pero no en lo sustancial. Aceptando, incluso, que para cobrar el 100% de la pensión a los 67 años ya no sólo sea necesario cotizar durante 35 años, sino 37.

Como se ve, no todos ganan con la reforma. Y mucho menos los jóvenes, que en el futuro tendrán muchas dificultades para alcanzar los 38,5 años de cotización que se exigirán para poder jubilarse a los 65 años. Una larga carrera laboral que incluso hoy no está al alcance de muchos. La fuente es Fidel Ferreras, director general del Instituto Nacional de la Seguridad Social, y uno de los mayores expertos del país en el sistema de pensiones. Ferreras publicó un informe en julio pasado en la Fundación Alternativas (nada sospechosa de antigubernamental) en la que revelaba   que en las nuevas pensiones de jubilación en el sistema (año 2005), la media de años cotizados fue de 34,7 años, y en 2006, de 34,4 años. Para las pensiones en vigor en el año 2007, la media de años de cotización fue de 35,7 años.

Dos años menos de pensión, dos años más de cotización

¿Qué significa esto? Pues que con el acuerdo se generaliza (por muchas excepciones que haya) la jubilación a los 67 años, que no significa otra cosa que cotizar dos años más a la Seguridad Social y cobrar pensión dos años menos. Es curioso que se ‘venda’ como una concesión el necesitar 38,5 años de cotización para jubilarse a los 65 años (se llegó a ofrecer 41), cuando la mayoría no llega ni de lejos a esa cifra (35,7 años).

Pero no sólo eso. Sigamos con los datos de Ferreras.  Actualmente, se producen en España 250.000 nuevas jubilaciones al año, con una pensión media de casi 17.000 euros anuales. Aunque la edad legal son los 65 años, la edad real es de 63 y 10 meses. Esto quiere decir que el mayor coste sólo  por ese adelantamiento de la jubilación sobre la edad legal asciende a más de 4.000 millones de euros al año sin contar las cotizaciones que no se ingresan. A esa cantidad habría que añadir el coste derivado del incremento anual de la esperanza de vida del año 2010 sobre el 2009, y que se estima en cuarenta y ocho días, con un coste adicional de   más de 350 millones de euros anuales sólo en las nuevas pensiones.

La reforma, sin embargo, apenas incide en las jubilaciones anticipadas. Y eso que aproximadamente algo más del 30% de los nuevos jubilados –datos publicados en este estudio de uno de los negociadores de CCOO, Carlos Bravo- accede a la pensión desde situación de desempleo, y, más concretamente, el 10% lo hace directamente desde el subsidio de mayores de 52 años. La conclusión que sacaba Bravo es que las carreras de cotización de estos trabajadores “se verán severamente afectadas” y tendrán ”un serio impacto sobre la cuantía de sus pensiones, y ello aún a pesar de que seguramente la inmensa mayoría de los mismos presenten amplias carreras de cotización”.

Unos ganan y otros pierden. Y, sobre todo, los parados de larga duración de más de 52 años, que estarán dos años más en situación de desempleo. No sólo en España, también en la UE. La propia Comisión Europea admitía hace poco tiempo que “menos del 50% de los ciudadanos siguen trabajando a la edad de 60 años”. Ahora, seguirán en paro, pero hasta los 67 años y no hasta los 65. En palabras de la Confederación Europea de Sindicatos (CES), “querer retrasar la edad de jubilación en el contexto actual es equivalente a aplazar el problema sin resolverlo, es decir, transferirlo del problema de la financiación de las pensiones al del desempleo”. Tanto UGT como CCOO, siguen perteneciendo a la CES.

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