Pero… ¿a quién representa Pilar Rahola?

Precisamente, nuestra opinión es que los partidos políticos no nos representan, que la democracia asentada en la representación de aquellos es un fracaso. De ahí nuestra exigencia:¡Democracia real ya!

Alexis Demko. |  13 de junio 2011 a las 14:19 |

El 27 de mayo, mientras algunos ciudadanos estaban sufriendo las cargas de los Mossos d’Esquadra en la Plaza Catalunya, Pilar Rahola explicaba en TV3 que estaba a favor de la acción policial porque “tenía derecho a pedir a la policía que vele por la seguridad de su hijo”, en caso de que éste fuera al centro de la ciudad para sumarse a las celebraciones de la posible victoria del FC Barcelona en la final de la Liga de Campeones. Ante todo, un pequeño paréntesis nos permite recordar que a pesar de la presencia de la acampada en Plaza Cataluña, su hijo pudo disfrutar de las celebraciones sin que se pusiera en peligro su seguridad, al menos sin que la presencia de la acampada supusiera un riesgo para la misma. Para cerrar el paréntesis, le preguntaría a la Sra. Rahola si pediría también a la policía que no pusiera en peligro la seguridad de su hijo, en caso de que éste decidiera sumarse a la acampada para expresar su indignación hacia las carencias del sistema democrático que nos rige actualmente. Obviamente, en este caso no estaría de acuerdo con las decisiones de su hijo. En efecto, en las diferentes ediciones del programa “Els Matins” de TV3, en las que participó, expresaba su opinión contraria a la permanencia de la acampada. El 27 de mayo, lo argumentaba así:

“Las calles son de todos […] Mientras no cambien las cosas, la democracia se asienta en la representación de los partidos políticos, y no conozco a ningún partido político que esté dirigiendo esto. O sea, representantes del pueblo, que son los que hemos votado legítimamente, y quiero recordar que en estas elecciones se ha votado más que en la anterior, no están dirigiendo esta sentada, por lo tanto, ¿quienes son? ¿A quién representan? ¿A ellos mismos? Muy bien. […] Porque si ellos pueden, […] ¿por qué no ocupamos todas las plazas de Cataluña, todos los colectivos que quieran? […] Toda la gente que tiene problemas para pagar la hipoteca, ahora que ocupe todas las plazas de Cataluña, que quizá tienen más motivos que algunos de los que están aquí. […] O todos los autónomos o pequeños empresarios que están hasta aquí, que no levantan cabeza, que son los que crean empleo, que vayan a ocupar las plazas. Pues, no lo hacen, porque son un poco más responsables.”  

Vamos por partes.

– “Mientras no cambien las cosas, la democracia se asienta en la representación de los partidos políticos, y no conozco a ningún partido político que esté dirigiendo esto.”

Pues, precisamente, estas cosas, las queremos cambiar y las estamos intentando cambiar. Y precisamente, nuestra opinión es que los partidos políticos no nos representan, que la democracia asentada en la representación de aquellos es un fracaso. De ahí nuestra exigencia: “Democracia real ya!” Muy lógicamente, Rahola se opone a un movimiento cuyas ideas impulsoras no comparte. Pero la razón que menciona para exigirnos dejar las plazas es justamente el objeto de nuestra protesta. ¿Deberíamos dejar las plazas porque no estamos dirigidos por ningún partido político, cuando justamente rechazamos que estos partidos sean nuestros representantes legítimos? ¿La acción ciudadana no tiene valor si está impulsada por los ciudadanos mismos? Si una protesta no es legítima por no estar dirigida por ningún partido político, ¿por qué no suprimir el derecho a manifestarse?

– “O sea, representantes del pueblo, que son los que hemos votado legítimamente, y quiero recordar que en estas elecciones se ha votado más que en la anterior, no están dirigiendo esta sentada.”

Además de repetir que no consideramos a estos partidos como los representantes del pueblo, añadiré los siguientes datos. En las últimas elecciones al Parlament de Catalunya, 1.198.010 personas de un total de 5.363.356 electores votaron a CiU (22,34%), o sea 77,66% de los electores de Cataluña no querían que CiU gobernara la Generalitat; y en las últimas elecciones municipales en Barcelona, ​​174.022 personas de un total de 1.163.556 electores votaron a CiU (14,96%), o sea 85,04% de los electores de Barcelona no querían que CiU gobernara el Ayuntamiento.

– “Por lo tanto, ¿quienes son? ¿A quién representan? ¿A ellos mismos? Muy bien. […] Porque si ellos pueden, […] por qué no ocupamos todas las plazas de Cataluña todos los colectivos que quieran?”

Pues sí, Sra.. Rahola! Nos representamos a nosotros mismos. Porque desafortunadamente nadie ha sido capaz de representarnos: ni los políticos que en principio tenían este papel, ni los medios de comunicación que deberían haber llevado al espacio público el debate sobre nuestros problemas. Y no hemos podido encontrar nunca un espacio donde poder intercambiar, reflexionar, debatir nosotros mismos de nuestros problemas, intentar solucionarlos juntos, incluso simplemente hacerlos visibles y hacernos visibles. Hoy, por fin hemos encontrado este espacio, y hemos tenido que inventarlo nosotros mismos. “Las calles son de todos”, según Rahola. Pues hasta ahora, eran de todos pero nadie tenía derecho a hacer nada en ellas. Hoy estas plazas son de todos, porque todos pueden participar, incluso autónomos e hipotecados. Estos últimos están presentes, entre otros mediante la Plataforma de Afectados por las Hipotecas que participa en la comisión sobre vivienda, aunque Rahola no los haya visto y no los considere muy responsables.

Ahora le devolvería la pregunta a Pilar Rahola. ¿A quién representa ella? ¿A ella misma? Muy bien … Tiene todo el derecho a expresar su opinión. Pero, ¿qué legitimidad tiene esta persona para disponer de un espacio cotidiano en el programa principal de la mañana de la cadena pública de Cataluña y de otro espacio cotidiano en La Vanguardia, uno de los diarios más vendidos de Cataluña, simplemente para expresar su opinión? ¿Y de rebote para influir sobre la opinión pública, teniendo en cuenta el potencial de difusión y de legitimación de estos espacios? ¿Acaso fue votada o elegida de alguna manera por el pueblo para tener esta función de crear opinión? De hecho, sería injusto hablar sólo de Pilar Rahola, son tantos … pero son tan pocos. Son tantos porque ya hemos perdido la cuenta de todos estos tertulianos, opinadores profesionales, articulistas a sueldo, etc, que ocupan el espacio radioeléctrico durante horas y las páginas de nuestros diarios para opinar sobre todo. Pero son tan pocos, porque son una minoría de la población, una minoría de privilegiados, pagados por contar su punto de visto -además de ser pagados con nuestros impuestos en el caso de los medios públicos como TV3-, y con los altavoces más potentes que hay. Mientras tanto, ¿cuántos son los periodistas precarios que luchan por conseguir un sueldo digno, que trabajan sin contrato, o que se han de tragar su ética periodística ante las exigencias de algunas jerarquías? ¿Cuántos son los investigadores y universitarios que no pueden difundir sus trabajos, viendo como unas personas no cualificadas opinan sobre sus ámbitos de especialidad? ¿Cuántos son los integrantes de asociaciones y movimientos sociales que no ven nunca sus luchas en las portadas de los principales diarios? ¿Cuántos somos los ciudadanos cuyos problemas quedan invisibilizados por los mal llamados medios de comunicación?

A este respecto, parecería que los últimos días por fin hemos existido en los medios de comunicación convencionales. Durante una semana, la campaña electoral fue relegada al segundo plano detrás de las acampadas. Pero, ¿de verdad los medios se interesan más por las preocupaciones del pueblo? Si podemos alegrarnos de que la visibilidad del movimiento haya llevado a las primeras páginas los manifiestos de Democracia Real Ya o de las acampadas, un breve repaso a las principales preocupaciones de los medios tras dos semanas de acampadas no es tan esperanzador. ¿Finalmente los desahucios y la vulneración permanente del derecho constitucional a una vivienda digna son titulares de los diarios? ¿Y el papel de la banca en la burbuja inmobiliaria? ¿La financiación de los partidos políticos por la banca? ¿La financiación de los medios de comunicación por la banca? ¿El fraude fiscal y el papel de los paraísos fiscales y judiciales? ¿Cómo vive un parado tras agotar los escasos subsidios a los que tiene derecho? Pues parecía más importante que Rajoy exigiera nuevas elecciones, que Chacón dejara que Rubalcaba se acercara al liderazgo del PSOE, o servir de micrófonos a los señores Puig y Mas …

En democracia, ¿podemos aceptar que los medios de comunicación sólo consistan en la emisión de un flujo unidireccional de informaciones del que sólo somos receptores? ¿Podemos aceptar que la producción de esta información sea el casi-monopolio de una minoría de privilegiados – políticos, banqueros, grandes empresarios, periodistas omnipresentes, tertulianos? ¿Podemos aceptar que la mayoría de los medios de comunicación sea propiedad o financiada por intereses económicos privados o intereses partidistas? Para reinventar la democracia también tendremos que reinventar los medios de comunicación, y éste debe ser uno de los ejes de nuestros debates y reflexiones. Sin embargo, no será nada fácil, ya que quien tiene privilegios no los abandona fácilmente. Argumentarán que la comunicación y el periodismo son cuestiones de profesionales, que requieren unas competencias y unos conocimientos, pero no cuestionarán las estructuras y los intereses que entran en juego a la hora de evaluar aquellas competencias, cuando al mismo tiempo la enseñanza universitaria, por lo tanto el acceso al periodismo, es cada vez menos accesible para quien no tiene dinero. Nos dejarán hacer una pregunta a un político de vez en cuando. Nos propondrán elegir entre cuatro respuestas a una pregunta que otros se habrán encargado de elegir y formular, que aparecerán en sus sitios web como sondeos cuyos resultados no tienen ningún valor, pero crean la ilusión de la participación. Mientras tanto seguirán poniendo trabas a la existencia de los medios comunitarios y sin ánimo de lucro.

El 5 de junio, el editorial de La Vanguardia afirmaba que “la tribalización del espacio público no conduce a la renovación del sistema democrático”. Les devolveremos la expresión de desprecio que significa calificarnos de tribu: la tribalización de los medios de comunicación por parte de una minoría de privilegiados ya hace demasiado tiempo que está secuestrando nuestros derechos a la información y a la comunicación. Tener acceso a una información plural e independiente es un derecho. Comunicarnos, desde la sociedad hacia la sociedad, lo es también. ¡Recuperemos nuestros derechos! ¡Por una democratización de la comunicación ya! ¡Por una democracia real ya!

Alexis Demko.
Indignado.

kaosenlared.net

Anuncis

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

S'està connectant a %s

%d bloggers like this: